Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta Otros textos

Strip poker

—La única desnudez que me incomoda, es la de la hoja en blanco que jamás supe vestir. Le dijo quitándose la ropa y pretendiendo que jamás odió sus muslos, experta ya en fingir que no le importaban los defectos propios tal y como no le importaban los defectos del cuerpo que se le develaba enfrente. Era su parte favorita de la desnudez masculina: que suele no estar tan consciente de lo que carece ni de lo que tiene de más, y si lo está da un comino al respecto.      Toda prenda yacía ya en el suelo, inerte; ludópatas por excelencia, perdedores por naturaleza, no podían disimular deseaban continuar la partida. —¿Qué sigue, pues?— preguntó la mujer pensando que ya no quedaba más por derrochar. —Pues seguir jugando.— dijo él, colocando dos metros cuadrados de piel sobre la mesa.    Encantada, ella igualó la apuesta y repartió las cartas. Mano tras mano fue jugada y cada una emparejada: dos pares de cabelleras, mil doscientos setenta y ocho músculos...

MÉTODO PARA PROBAR LA BONDAD DE LOS RELOJES DE BOLSA

"Watch" by James Vautrollier is licensed under CC CC0 1.0 «¡Ten cuidado porque muerde!», me advirtió la dependienta de la pequeña tienda de antigüedades donde lo encontré. Con cautela, retiré la mano, mientras el animalito me miraba desconfiado desde su oscuro escondite. Me sorprendió encontrar a un pura sangre tan viejo, pues los daba por extintos o me imaginaba que solo existían en importantes colecciones privadas, a diferencia de los criollos de dudosa procedencia, vendidos en los puestos de novedades. Con cuidado tomé al espécimen entre las manos, cabía con comodidad en mi palma derecha; casi no sentía su peso, pero poniendo mucha atención podía sentir la vibración de su cuerpo perfectamente funcional. Admiré la belleza de su piel de oro blanco y acaricié con mucho cuidado su rostro de cristal. Movió las manecillas en señal de agrado. «Parece que le gustas», me dijo la mujer, interesada en mi interés en la criatura. Se podía leer en su mirada la urgencia de ...

[Cuento] Cunicultura

Si bien entre nosotros casi no se habla de otra cosa que de conejos, en realidad nunca hemos visto uno. Dudamos incluso de su existencia. En nuestras conversaciones el conejo oficia de metáfora, o de símbolo. Es frecuente observar que muchos, una gran mayoría, hemos olvidado la primitiva significación de la palabra, si es que ha tenido alguna vez. MARIO LEVRERO, Caza de Conejos. Carmelita no cabía en sí misma de contento: por fin la tía abuela había accedido a enseñarle a guisar conejo. Salió de su casa muy temprano camino a la de su ahora instructora. El día era fresco, ideal para la persecución del anhelo, pues desde pequeña soñaba con regodearse en los halagos de los comensales a los que deleitaría con un elegante plato de conejo al ajillo; imaginaba manteles, copas de vino y las flores al centro de la mesa, todo ello blanco para hacer resaltar los cubiertos de plata. Escuchaba ya el aplauso de los convidados admirados con su destreza en las artes culinarias,...

Bienvenidas las princesas

Hablemos de las mujeres en la ciencia, o mejor dicho, hablemos de la falta de mujeres en las ciencias naturales y exactas, y no solo me refiero a la falta de representación de las mismas sino a la inclusión y participación. Hablemos de la falta de visibilidad de las personas LGBTTTI en las áreas STEM. Hablemos de estereotipos: del arquetipo del científico loco , el ingeniero parco , de la mujer muy femenina y boba , del homosexual que no puede ser bueno en matemáticas , de la intelectual machorra ….      Mientras que no queda en duda la necesidad de acabar con los estereotipos, capaces hasta de sesgar libertades y derechos fundamentales, de la importancia de la deconstrucción del género y conceptos como masculinidad y feminidad; en la divulgación de la ciencia buscamos también la desmitificación de la persona que hace ciencia, de quién es y qué hace, de su función en la sociedad; con todo esto en mente, no puedo plantar un pie en la tierra y declararme enemi...

[Cuento] Causales

Por Laura Adriana Moreno Mendoza (Chica Ciencia) Cuento originalmente leído en la XVIII Feria Internacional del Libro en el Zócalo de la Ciudad de México (FIL Zócalo) y publicado en el cuadernillo AMOXCALLI No. 49, presentado el 8 de Diciembre de 2018.  Mi querido Aurelio: Sé que recibir esta carta te sorprende. Pude haber hecho algo mejor que dejarla aquí, recargada en la prensa del café. Me estarás llamando para que te prepare el desayuno, al no encontrar la mesa puesta, ni la cafetera encendida, ni la estufa tibia. Pensarás que estoy en cualquier parte de la casa,   a punto de llegar a cumplir con «mis obligaciones». Te sentarás con el periódico en mano, leerás alguna nota o dos, y no será hasta que el estómago vacío te recuerde mi ausencia, que irás a buscarme.      ¿Notarás que, además de la dueña, faltan sus cosas? ¿Que el ropero está medio vacío? ¿Que mis perfumes y pinturas no están en el bañito? ¿Que mi zapatera ahora está de...

¡Feliz día de Pi!

¡Bienvenidos sean todos a una de las celebraciones más irracionales del año! Un día la comunidad amante de las ciencias y las matemáticas decidió que Marzo 14 (03/14) era la fecha perfecta para conmemorar a esta celebridad numérica porque, además, como feliz coincidencia, también festejamos el aniversario del nacimiento de otro favorito de las ciencias duras, el físico más influyente del siglo pasado: el querido Albert Einstein.  Hasta ahora, la humanidad ha sido capaz de calcular, con la ayuda de nuestras amigas, las computadoras, 13.3 billones de dígitos de este número irracional y trascendental, que por definición, van a extenderse indefinidamente.  Cuando niños, nos presentan a este simpático numerito al hablarnos de las áreas y perímetros de los círculos; nos narran cómo Pi representa la cantidad de veces que el diámetro cabe en la circunferencia de esta figura geométrica, y nos conformamos con saber que esa rayita que parte en dos al circulito, cabe 3.14 v...

Divulgando ando, a la ciencia con amor

Toda mi vida profesional la he dedicado a responder los qués, cómos, por qués y para qués. Hago lo que hago porque leer los descubrimientos que nuestra especie ha hecho sobre la naturaleza, me llena el pecho de un sentimiento que sólo puedo describir como felicidad. Hago lo que hago porque la primera vez que experimenté la plenitud, fue gracias a satisfacer la curiosidad científica de los niños a través de los talleres. Hago lo que hago porque amo ver la expresión en el rostro de un adulto cuando finalmente entendió un concepto científico o matemático que pensó jamás llegaría a entender. Y hago lo que hago con humildad, porque sirvo a la ciencia desde mi trinchera, compartiendo conocimiento porque deseo que las personas sientan la alegría que yo siento cuando aprendo algo nuevo. A lo largo de más de una década dedicada a compartir conocimiento, he aprendido algunos “truquillos” para explicar mejor conceptos científicos. El público en general digiere mejor explicaciones cortas...